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¿Podemos los académicos cambiar la situación de los más desamparados en nuestro país?

Discusión sobre la relevancia de los estudios filosóficos para la resolución de la pobreza

No hay crítica más común en contra de la filosofía que la de su aparente falta de utilidad en la vida diaria. Un estudiante de filosofía constantemente escucha la pregunta “¿de qué sirve eso?” o “¿Qué vas a hacer después de estudiar esa carrera?”.

Para la mayoría es verdad que deciden estudiar filosofía para dedicarse únicamente a la investigación, es más por una sed de conocimiento y para saciar el hambre de ver al mundo desde una perspectiva distinta. Sin embargo, ello no implica el encierro de lo aprendido en sus mentes para no llegar a ser aplicado en ningún aspecto de sus vidas.

“Desde el momento que conocí la filosofía se presentó ante mí la transformación de mi vida en forma de un camino de búsqueda de virtud y saber.”3edbd5e302ebe55f826877dacca466f5

En lo personal decidí estudiar filosofía por la sed de virtud, suena rimbombante e incluso
arrogante; pero lo digo con toda la intención. Desde el momento que conocí la filosofía se presentó ante mí la transformación de mi vida en forma de un camino en búsqueda de la virtud y el saber. Mi ideal de llegar a ser una persona sabia y virtuosa se vería satisfecho en el estudio que considero más puro, la filosofía.

En el presente artículo pretendo defender la utilidad de mis estudios en problemas actuales de nuestro país, principalmente la pobreza.

¿Qué puede hacer un filósofo por tu país?

En primer lugar, el filósofo gracias a sus capacidades de análisis y de profundización puede criticar las políticas públicas desde varios frentes: Sopesar las consecuencias antropológicas de los programas sociales en la vida de cada individuo no sólo en materia de bienes, sino también de su identidad, de su perspectiva del mundo y de los cambios de la dinámica social.

Además, la crítica del filósofo permite encontrar aquellos puntos ciegos o ambiguos que pueden pasar por alto los grupos políticos. Las políticas públicas pueden tener (ya sea intencionalmente o no) objetivos poco claros e incluso propuestas incompletas que pueden ser valoradas y corregidas gracias a los conocimientos lógicos y de lenguaje del filósofo.

“La lógica enseña a develar argumentos inválidos que pueden transformar los alcances o consecuencias de un programa social”

La lógica enseña a develar argumentos inválidos que pueden transformar los alcances o consecuencias de un programa social, e incluso aquellas grietas lingüísticas de las que la corrupción se sirve para colarse en un programa que pretende el mejoramiento de las condiciones sociales.

Aquellos investigadores dedicados a la filosofía práctica (ética y política) tienen los conocimientos suficientes para formular nuevas propuestas o mecanismo de solución a múltiples problemas que la sociedad padece.

Los investigadores dedicados a la filosofía de la cultura tienen una comprensión profunda de los antecedentes y de las causas de los fenómenos sociales en nuestro país; el uso de sus conocimientos promovería una comprensión completa y apegada a la realidad del mexicano.

Un estudio de las causas últimas de la pobreza y del individuo que se encuentra en esa circunstancia, aporta una visión más allá de los índices basados en bienes materiales utilizados para tratar el problema. Profundizar en el pensamiento e identidad de los que sufren pobreza serviría para aportar soluciones inclusivas y de acuerdo a las necesidades reales de los individuos.

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Por último, los filósofos podrían fungir como educadores de las nuevas generaciones e incluso educar en materias de humanidades a alumnos desfavorecidos; un ejemplo de este tipo de acciones es la organización Nous, proyecto propuesto por los estudiantes de la Facultad de Filosofía, que pretende proporcionar de educación filosófica, ética y cultural a los jóvenes que no reciben este tipo de materias en sus escuelas. Su objetivo es mejorar la calidad educativa en México y promover una visión crítica de la realidad, así como promover la cultura y los valores cívicos.

Como cierre del artículo me gustaría recalcar la relevancia de la filosofía frente a problemáticas sociales actuales, sobre todo frente a la pobreza. Los académicos podemos aportar mucho a la sociedad, no necesariamente máquinas o bienes materiales, pero si una visión que transforme a la sociedad y educación que forje a las nuevas generaciones; bienes sumamente valiosos para la humanidad.

 

 

María de las Mercedes Espinosa Quintana

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