¿Por qué una licenciatura en Filosofía?

María José García Castillejos

mariajosegc@hotmail.com

Elegir a qué nos vamos a dedicar el resto de nuestra vida cuando nos quedan aproximadamente 60 años de ésta, no es tarea fácil. La preparatoria nos ayuda en nuestra misión aplicando pruebas de orientación vocacional que si bien nos dan un panorama más estrecho de las opciones de acuerdo a nuestras aptitudes y habilidades, no nos dan una respuesta definitiva. Y enhorabuena. La elección de la profesión es un asunto meramente personal.

Sucede a menudo que cuando una persona decide estudiar la Licenciatura en Filosofía, sus amigos y familiares le preguntan acerca de su futuro laboral y más concretamente, sobre el contenido de la licenciatura misma. “¿Para qué sirve?” suele ser la cuestión que, en el mejor de los casos, un interesado en Filosofía debe aprender a resolver pues algunas veces deberá refutar las afirmaciones de que no sirve para nada cuando evidentemente no es así.

El estudio filosófico está destinado a las personas inconformes con su realidad social, a aquellos que siempre se cuestionan, gustan de resolver problemas y de investigar las posibles respuestas. Son bienvenidos también los interesados en la historia, en las letras, en el arte, en las matemáticas, en la física, entre otras disciplinas. La filosofía cimienta a éstas y a todas las ciencias. Esto no quiere decir que sea una licenciatura cuyos egresados se vuelvan “todólogos” capaces de dibujar un plano o trabajar en una cirugía. Más bien, la filosofía es comúnmente llamada la madre de todas las ciencias porque fundamenta, preguntándose siempre el origen de las cosas, a todos los demás saberes. Por lo anterior, el licenciado en filosofía puede especializarse en casi cualquier cosa y tener una amplia gama de oportunidades laborales.

Una licenciatura en filosofía propicia en los alumnos capacidad de análisis y síntesis, habilidades discursivas y argumentativas: En nuestros días, la necesaria destreza de saber decir por qué. Por ello, el filósofo puede trabajar en medios de comunicación, en la política, en empresas y en la academia, docencia e investigación. Para lograrlo, las materias de los cuatro años de estudio filosófico brindan herramientas para argumentar, analizar a la humanidad, estudiar la sociedad y el pensamiento que ha caracterizado a la misma por más de 2000 años.

Actualmente, nos encontramos sumergidos en una sociedad que sólo piensa en la utilidad material que obtendrá con sus acciones. Resulta consistente a esto, aunque cuestionable, que la decisión profesional se realice únicamente con vistas a la cantidad de dinero que se ganará. Personalmente, considero un error descartar la filosofía por desconocer la licenciatura y sus oportunidades pero considero aún más grave ignorar la verdadera vocación. En la medida en que la persona disfrute de su trabajo, lo hará mejor. Estudiar algo por imposición o por tradición, resultará contraproducente en la vida laboral y terriblemente triste en la vida personal. Si aunado a esto, vivimos en una sociedad carente de contenidos, incapaz de analizar a largo plazo y de cuestionar las opciones, ¡qué necesaria e importante es la filosofía hoy más que nunca

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